Quemar plásticos para gasolina ¿solución o problema?

La semana pasada se publicaron en varios periódicos del país, noticias sobre el Nuevo proyecto de “remediación de la problemática de los plásticos” para Ecuador. Una propuesta de la Cámara de pequeña  y mediana empresa para crear combustible a través de la pirolisis, el proceso de quema de plásticos para generar gasolina de vehículos.

 

Vi como se viralizaba la noticia en varias paginas en redes sociales, como un gran avance para nuestro país hacia la solución de la problemática de plásticos. Así que decidí abrir el piso para que los seguidores de UpcycleMind puedan darme sus opiniones sobre el tema, y como siempre aprendí muchísimo de esta comunidad en dos temas clave. Uno: la gente esta en estado de pánico, y dos: no podemos asumir que la información científica y real de estos temas complejos es conocimiento colectivo. 

 

Me sorprendió ver que muchísima gente me decía que le parecía una gran idea para solucionar el problema de contaminación por plásticos, que la lógica de reutilización estaba ahí y además iba a solucionar el problema de extractivismo. También llegaron algunas respuestas que decían que les parecía una noticia que tenia baja importancia por que la verdadera lucha es mitigar el cambio climático. Por partes iguales, recibí mensajes de gente indignada de que se estén promoviendo practicas de este tipo como medida de remedio para el problema, y que no estaban de acuerdo con la propuesta. Mi conclusión, aquí hay demasiada confusión sobre el tema y creo que se debe aclarar como funciona para que la gente pueda tomar una posición informada sobre el mismo.

 

Primero que nada y dando mi (muy sincera) opinión, me parece que la propuesta de quemar plásticos para hacer gasolina es una “solución” de vagos. Creo que es una manera fácil de lavarse las manos del cambio que realmente tenemos que hacer, y proteger los intereses de industrias que dependen del extractivismo y la producción de plásticos de un solo uso.  Investigando un poco, descubrí que esta propuesta ya se ha presentado en otras partes del mundo, desde la Alliance to End Plastic Waste, un consorcio formulado por empresas petroleras como Exxon, Shell, Chevron, Dow y algunas empresas de productos de consumo masivo como P&G. Lo que inmediatamente me hace pensar que en Ecuador, esta propuesta se impulsa de la misma manera. La pirolisis, tiene una impacto ambiental increíblemente alto, con consecuencias alarmantes.

 

Quemar residuos plásticos libera metales pesados, COP (contaminantes orgánicos persistentes) y  miles de otros químicos tóxicos en el aire y el agua. Según un articulo de Gaia, “las partículas y químicos que se producen en la incineración de plásticos están relacionados a el desarrollo de trastornos pulmonares, cáncer y disrupción hormonal”. Al igual que la emisión de gases efecto invernadero que ponen en peligro la estabilidad de ecosistemas vitales para la supervivencia del planeta.  La agencia de Protección Ambiental (EPA) de EEUU, ha declarado que el peor manejo posible de los residuos plásticos es su incineración, por el tipo de derivados que produce.

 

En los artículos publicados también se argumenta que esta actividad es una excelente activación económica. Sin embargo, según una investigación de National Geographic, se llego a la conclusión de que las practicas de reciclaje de desperdicios plásticos tienen un mayor rendimiento económico, y mejor eficiencia energética. En el informe sobre contaminación por plásticos de la WWF, se reporta que según las Naciones Unidas “el costo del plástico al capital natural es de $8 mil millones anuales”. Lo que significa que debido a malas practicas de manejo, como la pirolisis, perdemos más actividades de activación económica como el comercio marítimo, turismo y agricultura limpia. Con estos datos publicados podemos llegar a la conclusión de que hay mejores maneras de no solo manejar el tema de contaminación por plásticos, sino de fomentar actividad económica en base a las necesidades humanas y no las necesidades corporativas.

 

Para que esto no siga tomando la forma de uno de mis reportes de laboratorio de la universidad, retomo un poco mi propio criterio para comentar. Creo que este tipo de actividades confunden al publico y promueven modelos de desarrollo poco sostenibles. Seguimos en el ciclo de una humanidad que valora más el crecimiento económico que la calidad de vida. Recién les comente que estoy leyendo un libro de Vandana Shiva, Earth Democracy, donde explica la diferencia entre hacer desarrollo económico en el modelo que promueve la extracción de recursos, versus una economía que se mueve cíclicamente respetando los tiempos de recuperación natural de los recursos. Este modelo tiene como prioridad mantener en el tiempo los recursos básicos para la humanidad: agua, aire y tierra limpia para la existencia. Seguimos alimentando la destrucción del planeta como un medidor de progreso, versus uno que promueva abundancia y calidad de vida.

 

La incineración del plástico es otra estrategia de greenwashing más. Nos dice: “Solucionemos el tema de basura para que puedas seguir movilizándote en tu carro”, en vez de promover movilidad sostenible y cambio de patrones de consumo. Es una salida rápida y “fácil” de un problema complejo. Es más complicado invertir en infraestructura para mejorar la movilidad segura, y limpia que solo seguir alimentando los carros que contaminan el aire de nuestra ciudades. No requiere de mucho trabajo y planificación ni cambio de comportamiento de la ciudadanía. También es más trabajoso el invertir en programas de educación que promuevan consumo consciente, libre de plásticos, porque significa que no solo la ciudadanía tendría que cambiar sino un sistema completo debe re-evaluar sus prioridades. Es solo otra manera de crear una colectividad que valora la comodidad y la conveniencia por sobre todas las cosas.

 

Creo yo, que el promover esto no soluciona nada. Nos trae más problemas que tendremos que remediar y complicaciones de salud humana y ecológica catastróficas. Podemos hacer más si aprendemos a re-pensar en como consumimos, y transformamos las cosas más simples de nuestro día a día. Se que parece poco, pero el problema sistémico se cambia desde lo micro. Tiene más valor el crear y promover practicas que puedan cambiar a largo plazo, que poner babas encima de un balazo. Requiere de trabajo, y mucho esfuerzo el dejar de lado la conveniencia de no tener que pensar en que consecuencias tienen nuestros actos, pero no podemos seguir viviendo con los ojos tapados a la realidad.