Reciclaje: Porque nunca será una solución

¿Reciclas? ¿Cada cuanto? ¿Por qué? “Reciclar” se ha convertido en una palabra de la vida cotidiana a nivel global. Puede ser que no haya una sola persona en el mundo que no conozca que quiere decir esta palabra. Pero no creo que eso refleja la misma cantidad de gente que realmente sabe como hacerlo correctamente, o cual el es proceso detrás del reciclaje. Al hacerla tan común, se ha vuelto el redentor de los pecados, hoy en día la gente piensa que si reciclas eres “ecológico”, y ya hiciste tu parte. Quiero invitarles a pensar un poco más allá de el romanticismo de la palabra reciclaje, para ver como jamás será una solución a nuestros problemas.

 

El concepto del reciclaje es reprocesar un material para poder convertirlo en algo más. ¡Excelente! Tener el potencial de generar algo nuevo, de algo que ya no se usa, parece ser lo mas lógico para solucionar el tema de desperdicios. Si podemos fabricar otras cosas que necesitamos de objetos que ya no nos sirven, entonces podemos entrar en un sistema de economía circular perfecto. Increíble, ¿o no? De inicio parece ser que esa es la solución a todos nuestros problemas, pero mientras incrementa nuestra producción, consumo y desperdicios plásticos, el reciclaje se vuelve menos efectivo. El plástico es un material complejo, un derivado del petróleo que por composición dura para siempre, y tiene muchas variaciones de composición (más adelante en este articulo podrás encontrar información sobre la clasificación de los plásticos), que definen su “reciclabilidad”. Mucha gente piensa que reciclar es ser responsable con el medio ambiente, porque se publicita como una solución inmediata a todos los problemas, pero si es así, ¿por qué el cambio climático sigue amenazando nuestro planeta? ¿por qué nuestros, mares, ríos y montañas están cada día mas rellenos de plásticos? No tiene sentido.

 

Parece ser muy fácil, solo colocamos nuestros desperdicios en un tacho marcado “reciclaje” y ya esta. Sin siquiera saber si el material que estamos supuestamente reciclando se pueda reciclar en primer lugar. Hay dos cosas muy importantes que necesitamos tener en mente sobre el reciclaje. Primero, el proceso de reciclaje de muchos materiales usa demasiada energía, y agua para poder hacerlo posible de manera eficiente. Segundo, no todo lo que pones en el tacho de reciclaje se recicla. En el mundo solo se recicla el 9% de los residuos que generamos porque los sistemas de reciclaje municipales o industriales solamente pueden reciclar ciertos tipos de plásticos, papeles, cartón etc.

 

Una vez que los materiales llegan a la planta de reciclaje, pasan por un proceso de clasificación, que define si son reciclables o no. Los que son reciclables, o están en estado reciclable, pasan la clasificación para ser procesados, pero los que no, van de vuelta a los rellenos sanitarios. Es por esto, que aun con los crecientes negocios e iniciativas gubernamentales, siguen existiendo y creciendo los botaderos. Los plásticos tampoco son infinitamente reciclables. Tienen una cantidad “X” de veces que se pueden reciclar, y después pierden la habilidad de hacerlo. Es por eso, que seguir produciendo plásticos reciclables tampoco es la respuesta. El sector industrial asume que todo el mundo sabe que significan esos triángulos con los números adentro, y la realidad es que casi nadie sabe que son, o puede ser que ni los vean. Aquí encuentras la clasificación de estos números.

En la teoría zero-waste manejamos una jerarquía de acciones para poder reducir nuestro problema de manera eficaz y permanente. Comenzando por pensar antes de consumir, haciéndonos preguntas que nos obligan a pensar en que pasa con lo que compramos una vez que lo usamos. Primero tenemos que rechazar lo que no queremos producir, y reducir lo que no queremos consumir. Solo con esos dos pasos, podemos hacer un mucho mayor al reciclaje. Si no consumes algo que esta diseñado para ser desperdiciado, entonces eso no se desperdicia. Esto es ser un CONSUMIDOR CONSCIENTE , una persona que no se deja llevar por las palabras “eco”, “sustentable”, “reciclable” o “verde”, sin antes pensar en que los hace “eco”.

 

No es que el reciclaje no sea una acción buena, más bien tiene mucho valor si se hace de manera correcta, sino que jamás puede ser una solución para nuestra situación actual y futura. Para el año 2050, habrá más plástico en el mar que peces, y el reciclaje nunca va a detener eso si lo seguimos produciendo y desperdiciando y “reciclando”. De ahora en adelante, nuestras acciones tienen que ser más extremas, algo que de verdad tenga la fuerza de anteponerse al problema de desperdicios. Tenemos que re-tomar el poder de consumidor y exigir que nuestros productos y sus procesos sean como NOSOTROS queremos: SIN PLASTICOS, REUSABLES, y TRANSPARENTES.