Justicia Ambiental: ¿podemos todos ser zero-waste?

La semana pasada, la comunidad zero-waste a nivel global exploto por controversia. Una de las zero-wasters más prominentes del movimiento, publicó un post que genero muchísima discordia entre los seguidores del movimiento, por su “bajo nivel de sensibilidad” y casi racismo ambiental. Tengo que ser súper honesta y decirles que no entendí mucho al comienzo, y me daba curiosidad el entender porque una simple frase podía generar tanta conmoción. Así que me contacte con algunas de las zero-waste bloggers que más enfocadas estaban en el tema, para poder entender porque tanto lio.

 

Primero, les cuento un poco sobre la frase que comenzó el desastre para que todos estén al tanto. “No importa quien eres, de donde vienes, tus antecedentes, o cuanto dinero tengas, absolutamente todos podemos hacer cambios en nuestras vidas para crear un cambio positivo” (Lauren Singer- TIFT, Package Free, Simply Co.). ¿Qué ven aquí? Se ve bastante inocente, ¿no?.

 

A simple vista y sin pensarlo mucho, me parecía que esta frase tenia mucho sentido, y que también creo que todos compartimos una responsabilidad ecuánime de mejorar el mundo en el que vivimos. Por eso estaba confundida con tanta ira que estaba circulando esto, entonces una de las chicas que contacte, me recomendó leer un par de artículos sobre justicia ambiental. Ahí cambio un poco mi perspectiva y comencé a comprender de que se trataba todo.

 

Uno de los mayores problemas que tenemos con respecto al tema ambiental, igual que todos los problemas que tiene nuestra humanidad, es ser equitativo a nivel económico y racial. En el Ecuador es muy visible cuando una comunidad es de bajos recursos, y una de las maneras mas evidentes de verlo es en la calidad de espacio en el que vivien, y la cantidad de desperdicio que rodea estos sectores. Hay mucha discrepancia, y también tengo que decir que hay casos en los que no se aplica, pero la mayoría de veces es una realidad que los sectores de menor acceso económico no tienen la infraestructura para poder ser “eco-friendly”.  

 

El movimiento de justicia ambiental surge porque era claro que el movimiento ambientalista se había olvidad de las comunidades de minoría en Estados Unidos. Se exigían cambios que parecían ser equitativos para todos, sin tomar en cuenta las necesidades que éstos grupos tenían, y generó más discordia social entre activistas. ¿Por qué? Estadísticamente las comunidades que viven en alta pobreza o desventaja social, son las que viven alrededor de la contaminación que generan comunidades de alto poder adquisitivo. Esto significa que las condiciones de vida y salud se ven afectadas mucho más que los que no viven en esa situación. Hay miles de ejemplos puntuales (que podemos discutir y les puedo contar, sin que se me recienta nadie) aquí en Ecuador. Empresas que hasta han ganado premios por sus “practicas sustentables”, pero que están envenenando a las comunidades alrededor de sus instalaciones. Ya hemos hablado sobre el ser consumidores conscientes, y esto también se relaciona a ser parte activa por la justicia de tu comunidad. Cuestionar lo que consumes, y como se produce lo que consumes, puede llevar a que contribuyas a una mejor vida para la gente que no tiene la posibilidad de hacerlo. Más bien, siento que los que podemos, tenemos una responsabilidad mayor a llevar vidas más sustentables, para que otras personas puedan vivir sin los efectos secundarios de nuestra irresponsabilidad.

 

Entonces ¿podemos ser todos zero-waste? La respuesta es: probablemente no. Honestamente no creo que ser “zero-waste” se logre a través de los juguetes que tengas (por eso es que nunca he creado un kit), sino por el compromiso que tenemos a ser consumidores inteligentes. Ya hemos hablado sobre el hecho de que es IMPOSIBLE ser cero desperdicios, es simplemente inalcanzable, y el termino CERO, nos ejerce muchísima presión. El sistema del que dependemos nos obliga a desperdiciar, de una manera u otra, y la única forma de cambiar eso, es exigiendo que existan opciones adeptas a nuestras necesidades, y que estas también sean accesibles para una gama económica más amplia. Por ejemplo, ofrecer opciones de comida sin empaques para que todos los grupos socio económicos tengan la oportunidad de generar menos desperdicios innecesarios. O, crear proyectos inclusivos en ciudades y zonas rurales que ataquen el problema de educación equitativa, dirigida hacia la conservación.

 

Definitivamente no tengo una solución absoluta, porque en este tema hay muchas cosas que considerar. Esto es complejo y esta comenzando a rondar abiertamente en nuestras comunidades como una realidad, y aun necesita dialogo. Con respecto a la famosa frase que causo tanta conmoción, mi opinión: “no estoy de acuerdo, pero creo que en vez de ser una guerra, debemos buscar la manera de crear mas integración social para lograr cumplir estos objetivos”.  Pero más que nada, mi acción será diseñar estos programas de educación sobre conservación. En ambos extremo hace falta un nivel de consciencia y educación que va a cerrar las brechas que actualmente existen con el tema de conservación ambiental y “sustainable living”. Soy fiel creyente en que todos tenemos mucho que aprender de la persona que esta sentada alado, y comenzar estos diálogos es lo que nos lleva a crear soluciones.