Zero Waste: una lección de gratitud

Como algunos saben, hoy en Estados Unidos se celebra el famosísimo Thanksgiving. Un feriado lleno de comida, familia y hasta controversia. Si bien en el Ecuador no lo festejamos, siendo hija y nieta de unas gringuitas, Thanksgiving siempre ha estado presente en mi vida. Pero este año ha sido un poco distinto. Este, no solo va a ser mi primer Thanksgiving zero-waste, sino también el primero que celebro en Quito después de 5 años. Y tengo que decir que el despertarme hoy fue una revelación.

 

Personalmente, es un día que me encanta, más que nada por la comida y por ese sentimiento de amor y conexión que emana el mundo cuando nos sentamos en la mesa como familia. Es realmente una mini pausa donde siento que sinceramente estoy presente y agradecida de todo. Pero creo que muchas veces nos olvidamos cual es el verdadero motivo por el que estamos sentados en esa mesa. Agradecer. Quiero recalcar que no creo que solo deba haber un día en el que nos sentemos en familia y sintamos adentro esa gratitud y felicidad que sentimos en las fiestas especiales. Creo que es realmente importante llevar ese “feeling” con nosotros más a menudo. Por eso creo que este primer Thanksgiving zero-waste va a ser interesante.

 

Ser agradecido es entender que vivimos en suficiencia, y que lo que tenemos ya nos hace felices. Nos hace olvidar las cosas que añoramos sin saber ni porque, y más bien apreciamos lo que es; el momento, la persona, el lugar, la circunstancia. Son momentos chiquitos y cortos de reflexión donde, al estar presentes somos felices con lo que ya hay y no necesitamos más. Entonces, mi pregunta para todos es ¿cómo pasamos de ese sentimiento de llenura espiritual y sentimental a un deseo vehemente y necesidad irracional de cosas innecesarias, de un segundo a otro?

 

Si les logro transmitir algo importante con este mensaje que están leyendo, espero que sea este. En realidad el estilo de vida zero-waste es una lección de simplicidad y humildad que nos esta haciendo falta. Todos los días viviendo esto, aprendemos a apreciar y ser gratos por lo que tenemos en frente. Aprendemos que no necesitamos mil y un cosas para hacer lo que tenemos/queremos hacer y mucho menos para ser felices. Creo que es (como dicen los gringos) un reality check, o chequeo de la realidad, de cómo hemos creado la costumbre de llenarnos la vida de cosas y cosas sin ningún motivo, y pensando que eso de alguna manera nos puede llevar a ser personas más completas. Esta experiencia de liberarse de el consumo irracional con el que somos constantemente bombardeados, nos enseña valores muy importantes. Especialmente este de la gratitud. De verdad, que cada día agradezco haber comenzado con esto, aún cuando es difícil, porque estoy aprendiendo a dejar de lado un montón de preocupaciones innecesarias que tenía antes. Preocupaciones que casi siempre tenían algo que ver con bienes materiales o que era lo que iba a tener que hacer para conseguirlos.  Realmente me ha abierto los ojos a que vale tanto más el tiempo que estoy con la gente que amo, o haciendo cosas que realmente quiero, con la intención de poder hacer un impacto positivo en el mundo, que el preocuparme por tener cosas.

 

Si bien este Día de Acción de Gracias no es un feriado ecuatoriano, ni muy pegado a nuestra cultura, o que muchos pueden ver como hipócrita, les aconsejo que lo tomemos como un recordatorio. Tengámosle en cuenta como un día en que, por lo menos podemos pausar un ratito y decir gracias por lo que tenemos. Y un poco regresar a la raíz de que es lo que nos puede hacer realmente felices, y personas conscientes que van a cambiar las cosas para mejorar el mundo. ¡Hagan que este día cuente para algo!

 

¿Qué les hace sentirse agradecidos a ustedes?

 

 

HAPPY THANKSGIVING.