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Propósito

Crear una comunidad que valore la simplicidad y logre crear un estilo de vida que vaya mas allá del consumo impulsivo. Crear una mayor concientización sobre las consecuencias de los patrones de desperdicio de nuestro mundo y como contribuir a cambiarlos. 

¿Por qué empecé este estilo de vida?

Sinceramente, el comienzo de mi vida Zero Waste fue un acto de pura curiosidad. Quería saber si realmente podía cambiar mis propios hábitos y reconfigurarme la cabeza para poder ser mas consiente de lo que consumía. Toda mi vida, y especialmente en los últimos cinco años, después de una carrera en ecología y varios proyectos dedicados a la conservación medio ambiental e sabido que esto es lo mío. Que el tema latente del mundo que sincronizaba conmigo era el medio ambiente. Durante años pensé que lo que hacia y las pocas cositas que había cambiado de mi rutina hacían una diferencia significante en el problema, pero fue hasta que me cruce con el Zero Waste, que me di cuenta de que siempre queda más por hacer.

 

Empezó como un experimento de una semana, donde leí como loca, trate de entender cada detalle de lo que este desafío me presentaría, y exactamente todo lo que tendría que cambiar de mí para poder lograrlo. Comencé por cambiar mi cepillo de dientes, simple. Después de tanta información sabia que el proceso no seria fácil, entonces me fui por el lado menos riesgoso. Pero al cuarto día me aburrí, sentí que era capas de mucho mas, y fue ahí donde me di cuenta de que si no intentaba las cosas que mas miedo me daban desde el principio, nunca las iba a intentar. Y sin querer perder la viada, me pase un día entero metida en mi cocina preparando pasta de dientes, desodorante, crema y shampoo Zero Waste. Al día siguiente tenía que ir a comprar comida, asi que llevé mis fundas de tela (las fundas de las almohadas de mi casa) y fui a comprar todo lo que podía encontrar sin empaque. Descubrí que al comenzar con esas cuatro cosas básicas, mis “compras elementales” redujeron de precio notablemente. Para ese entonces vivía sola y obviamente no tenía que comprar mucho, pero me abrió los ojos al poder entender que puedo vivir mi vida exactamente igual, o incluso mejor sin tener que adquirir tantas cosas, y de paso generando mucha menos basura. Simple. Fácil. Limpio.

 

Comenzó como un experimento, y ahora se ha convertido en mi modus operandi. Mi forma de pensar ha cambiado por completo, es como que me hubieran abierto los ojos a un millón de cosas que antes jamás hubiera visto. Estoy consciente todo el tiempo de lo que uso, de lo que la gente a mi alrededor usa, de como se presentan los productos que antes compraba, y constantemente estoy intentando buscarle una alternativa a ese problema. Me obliga a ser creativa porque no siempre hay la alternativa más obvia, pero el tener que buscar la siguiente mejor opción es un desafío que me encanta. Llegar a ser completamente Zero Waste es un desafío en si. No sucede de la noche a la mañana, especialmente si vivimos con más gente, o estamos mal acostumbrados a usar mil productos distintos para cada cosa. Yo definitivamente no soy 100% Zero Waste… todavía. Es mi esperanza y es por lo que trabajo cada día.